
Al final de su vida útil, los vehículos Infiniti reciben el tratamiento según los requisitos estipulados en la directiva europea relativa a VFVU (European ELV Directive requirements).
Se drenan todos los líquidos: el líquido de frenos, el aceite del motor, el aceite de la transmisión, etc. Estos líquidos se recogen con cuidado y se mantienen separados para su posterior tratamiento por parte de empresas de reciclaje especializadas. De este modo, ayudamos a prevenir la contaminación de la tierra, el agua y el aire.
A continuación, extraemos el gas del aire acondicionado y los neumáticos, así como todas aquellas piezas que contienen metales pesados (plomo, mercurio, cadmio y cromo). Entre estas piezas se incluyen los contrapesos de plomo de las ruedas, los convertidores catalíticos, los interruptores de mercurio y la batería.
Algunas piezas del vehículo pueden ser aprovechadas de segunda mano. Después de desmontar el coche, se limpian y se revisan estas piezas, que después son almacenadas para poder utilizarlas en otros coches Infiniti.
Infiniti emplea herramientas estandarizadas para facilitar el proceso de desmontaje. Reducimos las fijaciones, marcamos las piezas de plástico y no cesamos de optimizar nuestras soluciones de desmontaje.
Finalmente, se trituran los restos del vehículo “descontaminado”. El producto triturado se separa por materiales (metal, plásticos, etc.). Es posible que estos materiales sean después reciclados para nuevas piezas de coche u otras finalidades.
Las actividades de reciclaje cuentan con el apoyo del International Dismantling Information System (IDIS) desarrollado en colaboración con 21 fabricantes de coches. En este IDIS, Infiniti ofrece información sobre materiales no metálicos, componentes e instrucciones sobre el desmontaje para los encargados de realizarlo.